Mia Mare: una marca con arquitectura
Edgar Sabami, COO de una empresa mexicana de cuidado de la piel, quería llevar su línea a las latinas de Estados Unidos. Primero necesitaba una marca fácil de decir, recordar y creer.

El reto
Cuatro años parchando una marca que no estaba a la altura del producto. El nombre, Glules, era plano, solo lo entendían los de adentro y costaba decirlo. En inglés podía leerse “glueless”.
Lo que hicimos
Una estrategia construida con Edgar, un nombre nuevo y una identidad lista para lanzarse en dos idiomas: Mia Mare, el amor de tu piel.
Lo que cambió
- Edgar pudo explicar la marca a su propio equipo. Le recorrimos cada página para que se la pasara a sus líderes de marketing y ventas.
- Un nombre que pasó la prueba de nombres donde el anterior falló en tres claves, y que es fácil de decir en español y en inglés.
- Entregamos la marca lista para lanzarse en dos idiomas. Cuándo lanzarla fue decisión de la empresa.
La historia
Cuatro años de aspirinas
Edgar creía en su producto: ampolletas faciales y cápsulas de belleza, hechas en México con mucho cuidado. Quería que las mujeres descubrieran su belleza natural.
La marca que lo rodeaba no dejaba de fallarle. Durante cuatro años, cada vez que algo no funcionaba, lo parchaba.

Así le llamaba a cada parche.
Un nombre que nadie podía decir
El problema de fondo estaba a la vista de todos: el nombre. Glules solo tenía sentido para quien ya sabía qué significaba.

El punto de partida: la identidad de Glules y los tres problemas que cargaba el nombre.
“100% de cambio posible”
Edgar quería lanzarse en Estados Unidos, empezando por mujeres latinas que valoran la belleza natural. Un nuevo comienzo, con un nombre que nadie había escuchado todavía.

La frase que abrió todo el proyecto.
Sin mirar atrás
Cuando llegó el nombre nuevo, no miró atrás: “Agradezco que se quite este nombre porque no sabes lo mucho que me ha hecho sufrir”.
Pero no empezamos por el nombre. Empezamos por él.

El nombre llegó a la semana, después de la misión y de su clienta.
Pensar en voz alta
Edgar tuvo seis semanas de sesiones en vivo. Le preguntamos para qué existe la marca, más allá de vender, y afinamos su respuesta línea por línea.
Después de la primera sesión escribió: “No había tenido oportunidad de rebotar estas ideas con alguien que las entendiera y tuviera pasión por esto”.

Seis borradores en una sola sesión, de la primera idea a la que se quedó.
Quién es ella
Construimos a su clienta con él, hasta que tuvo nombre, perfil y una razón para interesarse.
Su nota: “Aprendí que por fin definí y sé dónde encontrar a la mujer perfecta para Glules”.

De segmentos amplios a una sola mujer que Edgar podía imaginar.
“De aquí sale todo”
A la semana dio su veredicto: “Creo que definitivamente es la forma correcta de crear una marca... de aquí sale todo”.

Seis semanas de hojas de trabajo, llenadas en vivo con Edgar, en español. Aquí vive todo el método.
El mar detrás del nombre
El nombre salió de la estrategia, no antes.
En la primera sesión, mientras hablábamos de cómo debía sentirse la marca, la respuesta volvía una y otra vez al mar. Mia Mare. “Mía, del mar.”

El mundo del que salió el nombre.
Cinco claves, siete pecados
Probamos cada candidato con las cinco claves y los siete pecados de Alexandra Watkins, adaptados al español y al inglés.
Glules cometía tres pecados a la vez: plano, claro solo para los de adentro, difícil de decir. En inglés hasta podía leerse “glueless”. Mia Mare pasó.

Los siete pecados, calificados para el nombre anterior y el nuevo.
La lista corta
Jugamos con nombres en vivo, con Edgar y su equipo, hasta que quedó una lista corta en pantalla.

Lo que quedó en pantalla al final de la sesión.
“Mi amor”
Después, Edgar se lo explicó a su equipo mejor que nosotros: la mujer a la que sirve esta marca vive con alegría, libertad y ligereza, y el mar le da todo eso.
Y para él, “Mia Mare” suena a “mi amor”. Ese detalle se volvió la línea.

El nombre, el sonido que lleva dentro y la línea que nos dio.
Decenas de borradores, una línea
Escribimos la línea de decenas de maneras en la hoja de trabajo 05, en vivo con Edgar. Una se quedó.

Los borradores que tachamos rumbo a la línea.
Tres rutas
La desarrollamos junto a otras dos rutas. Mia Mare es la que se quedó.

Bocetos del nombre y las tres rutas.

Tres rutas visuales, todas sobre la misma idea: diversión sofisticada.
¿Te pasa algo parecido con tu marca? Empieza por ver dónde estás.
Haz el diagnóstico gratisDemasiado divertida para ser bella
Construimos la identidad desde la estrategia hacia afuera, con Dipta Ghosh en el diseño, alrededor de una M caligráfica.
En la revisión, Edgar nos frenó. La primera versión le parecía demasiado divertida para una marca de belleza. Quería más sofisticación.

La primera ronda era demasiado juguetona. Cinco cambios, acordados ahí mismo.
Corregido en la misma sesión
Tenía razón, y lo corregimos en la misma sesión.
Edgar mismo propuso poner “el amor de tu piel” en el blíster. Se quedó.


La M caligráfica, la paleta, el patrón. Todo construido desde la estrategia.


La M caligráfica en seis combinaciones de color y los patrones que salen de ella.
Lineamientos de marca
Luego, las reglas, para que su equipo manejara la marca por su cuenta: treinta y tres páginas de tipografía, tamaño y proporción del logo, aplicaciones, restricciones, color y fotografía.


Los lineamientos de marca: la portada y la tipografía.


Tamaño y proporción del logo, y sus aplicaciones.


Lo que nunca hay que hacer con el logo, y la fotografía que usa la marca.
Una casa con arquitectura
Cuando presentamos el trabajo terminado, Edgar dijo que la marca por fin tenía un porqué y un cómo.
Una semana después le recorrimos cada página, para que pudiera pasársela a sus líderes de marketing y ventas.

Todo lo que su equipo necesitaba para manejar la marca.
“Una casota enorme, pero sin arquitectura”
Explicó el cambio a su manera, comparando su marca anterior con la forma en que crecen muchas casas mexicanas.
Del “¿Qué?” al “¡Wow!”

La metáfora de Edgar le dio título a este caso.

Antes: Glules.

Después: mockups de lanzamiento de Mia Mare, tal como se entregaron.
Antes de trabajar con Kataplasma, manejar mi marca se sentía como andar en una bici descompuesta. ¡Ahora se siente como un Ferrari hecho a la medida!
Edgar Sabami, COO, Mia Mare
Créditos
Cliente
- Mia MareEdgar Sabami
Dirección del proyecto
- Estrategia, naming y dirección creativaSebastián Lecona
Equipo
- DiseñoDipta Ghosh
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